Primera evangelización y desarrollo integral

Visitando un campo de una mujer del pueblo

A  mi llegada a Mwanga en Tanzania, me llevé una grata sorpresa al verme rodeada de tres etnias  cada una con su tradición, su lengua, sus costumbres, y distintas religiones. Los  Wanyaramba eran luteranos mientras los Wa Barabaiq eran animistas, así como los Wa Iraqu, aunque unos pocos de estos eran católicos. Contando nuestra comunidad de religiosas los domingos nos reuníamos unos 15, con catecúmenos y niños.  Habia también unos pocos musulmanes.

Hombres transportando cerveza

Me sentí atraída por la cultura de los Wa iraq y de los Wa Barabaiq. Los Wa Iraq dicen que vienen de Mesopotamia y llegaron a Tanzania antes de Cristo. Se instalaron en Mbulo, de donde se extendieron a Karatu, Maghag, etc. Su cultura es muy rica. Su religión tradicional como de los Wa Barabaiq,  es monoteístas y tienen diez mandamientos. Me sentí cautivada por la gran riqueza que aportaban a mi vida misionera/religiosa. No era yo quien iba a llevar a esta gente la Palabra de Dios, ellos me la daban de forma muy especial, pues entre ellos no se concibe que un vecino pase necesidad, “Dios me ha dado buena cosecha, vacas, cabras, gallinas . . . es para que lo comparta con los demás.” Si hay una pelea entre dos va el grupo de mayores a hacer la reconciliación entre ellos. El signo de la reconciliación es una comida juntos. ¿No es esto nuestra Eucaristía?  Si una de las dos partes no acepta esa comida no hay reconciliación.

Nos invitaban a todas sus fiestas, nacimientos, funerales etc. En cada etnia tienen sus comidas especiales. Los Wanyaramba lo mejor que te pueden ofrecer son las tripas del pollo. Un día en una boda decía la madrina: “Sirve a la hermana las tripas, sirveselas que son lo mejor.” Me las comí con un poco de asco pero no podía despreciar lo que con tan buen corazón me daban. Para los Wa Barabaiq la mejor comida es la leche agria. Lavan las calabazas con el orín de la vaca para desinfectarlas. El olor me tiraba  de espaldas, el sabor ¡que decir l! Los Wa Iraq también toman la leche agria pero lavan los utensilios con agua, y es mas fácil de tomar.

Silvia con un grupo de mujeres del Centro.

Trabajé con las mujeres dando clases de primeros auxilios, puericultura, limpieza del hogar, corte y costura, religión…, un poco de todo. Venían de las tres etnias y de otras regiones de Tanzania. A pesar de la guerra que había habido unos meses antes entre los Wanyaramba y Wa Barabaiq, las mujeres se llevaban bien entre ellas. Formé los grupos de trabajo mezclando las etnias y religiones para que se conocieran mutuamente y llegaran a apreciarse.

Como algunas  mujeres no sabían leer ni escribir, comencé clases de alfabetización. Al final de curso todas menos dos, aprendieron lo suficiente como para leer y escribir solas.

Lo que más les gustaban era coser a máquina. Se volvían locas por ello. Pero primero tenían que aprender a coser a mano y después pasar a la maquina.

De entre las mujeres escogi las mas aptas para formarles y prepararles para que se hicieran para que en el futuro se hicieran cargo de la escuela-hogar, pues yo no iba a estar allí para siempre. Este grupo venia por la mañana para preparar las clases que iban a dar por la tarde bajo mi supervisión. Lo hicieron muy bien. Comenzaron un proyecto de uniformes escolares y así ganaban un poco de dinero para ayudar en casa.

¡Todas se quedaban a las clases de religión! aunque era libre. Intentaba que todas, de cualquier religión, se sintieran cómodas, sobre todo las musulmanas. En las clases de primeros auxilios, nutrición, puericultura, etc. yo les daba la base y cada semana un medico o enfermera del dispensario-maternidad, administrado por una de nuestras hermanas, les daba la clase.

Silvia ayudando a un santre local para mejorar su costura.

Junto con el cura, un sacerdote diocesano tanzano, dimos seminarios y retiros a las mujeres. Estaban tan entusiasmadas que pidieron que invitáramos a los maridos. Y así lo hicimos. Pensé que no vendrían, pero qué grata sorpresa cuando se presentaron 35 hombres que disfrutaron tanto como ellas. Decían: “esto ya no es solo para las mujeres, también hay un sitio para nosotros”. Juntos prepararon la fiesta de la Iglesia. Los matrimonios hacían juntos el plan de la familia: ver las necesidades para el año, por ejemplo uniformes, calzado, material escolar para los hijos, etc. Hasta entonces el marido sólo llevaba la batuta. En los seminarios descubrieron que la mujer era igual que ellos y su actitud hacia ella empezó a cambiar. Fue duro de asimilar que la mujer era tan capaz como ellos sobre todo entre los Wa Iraqu y los Wa Barabaig que son patriarcales, los Wanyaramba son matriarcales y a ellos les costó menos. Pero empezaron a hacer muchas cosas juntos. El Obispo nos felicito por ese cambio en el pueblo de Mwanga.

Silvia con otras hermanas y un grupo de hombres y mujeres del pueblo.

Hicimos pozos en la propiedad de la misión para que las mujeres no tuvieran que hacer diariamente de 6 a 8 kilómetros. El pueblo contribuyo con su trabajo y nosotras con el coste económico con un donativo de mi párroco de Madrid. Construimos también dos clases para las mujeres. Hombres, mujeres y hasta los niños trabajaron juntos para mejorar el pueblo.

A mi llegada a Mwanga éramos 35 en la Iglesia, pero cuando me fui tras 10 años, éramos más de 300. Los Wa Iraqu son obstinados y difíciles de convencer, pero una vez que han entendido y decidido son muy fieles y leales. Los Wa Barabaiq, son semejantes. Entre ellos se ayudaban a entender mejor el mensaje de Jesús. Eran ellos los que catequizaban con su ejemplo.

Silvia con un grupo de mujeres del Centro

La gente nos visitaba mucho. Tanto los conocidos como los que no conocíamos venían a saludar, a pedir un vaso de agua, a que conociéramos al hijo recién nacido… Algunos días teniamos entre 15 y 20 personas.

En una de esas visitas un Mbarabaiq que había estado muy enfermo vino a decirme lo que le había pasado. Me dijo que estuvo a punto de morir. Le pregunte si había tenido miedo, su respuesta fue: “¿miedo yo? ¿de qué?  He tenido 8 mujeres, 24 hijos, nunca he pegado a mi mujer, mis hijos han tenido lo necesario para vivir, y mis vecinos no han pasado hambre cuando yo he tenido para ayudar. ¿Qué crees que me dirá Dios el día que me muera? Pues dirá “Ven a mis brazos hijo que has hecho lo que tenias que hacer.”

Una señora joven, no la conocía de nada, se presento en casa con su bebé recién nacido, lo puso en mis brazos y comenzamos a hablar. Me pregunto si yo tenía hijos, dije que no, intenté explicarle por qué no tenía hijos, pero no hubo manera, “con lo buena que eres cómo es que Dios te castiga sin hijos?” Sacándose cinco monedas de 50 céntimos de chelín de su paño las puso en mi mano y me dijo: “al año que vienen verás como tendrás un hijo porque este dinero no viene de mi, sino de mi niño y Dios siempre escucha a los pequeños.” Podría seguir con anécdotas de este tipo, tengo muchas pero creo es suficiente.

Silvia enseñando nuevas técnicas a un sastre local

Estas personas eran de religión tradicional, su fe es tan grande que la verdad he recibido de todos ellos mucho más de lo que he dado. Su generosidad en la acogida, compartir lo poquito que tienen, hacerte sentir una entre ellos con sus vivencias, sus culturas, su todo. No tengo más que agradecimiento a estas personas, al Señor y a la congregación por esta oportunidad de vivir, en tres comunidades que estuve en Tanzania, con esta gente sencilla. No teníamos agua corriente, ni electricidad, ni había tiendas en el pueblo. No había nada de nada, de lo que nos parece esencial, pero éramos muy felices. Me doy cuenta de lo poco que se necesita para ser feliz. Aprendi cuatro palabras del Ki Irauq y otras tantas del Ki Barabig y con el poco Swahili que ellos conocían nos entendíamos perfectamente.

Silvia Palomo (HMNSA)

Publicités
Cet article a été publié dans 150 aniversario: España, Accueil, Blog Fr. Ajoutez ce permalien à vos favoris.

Répondre

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l'aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion /  Changer )

Photo Google

Vous commentez à l'aide de votre compte Google. Déconnexion /  Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l'aide de votre compte Twitter. Déconnexion /  Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l'aide de votre compte Facebook. Déconnexion /  Changer )

Connexion à %s